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domingo, 24 de noviembre de 2013

Hugo Vera Miranda, recuerdo el tiempo

Recuerdo el tiempo cuando podía hacer el sexo
con un palo de luz.
Con un tonel. Con un semáforo.
Con la cuadratura del círculo.
¿Y ahora? Nada. Cada vez me vuelvo más exigente.
A medida que pasa el tiempo, me vuelvo más exigente.
La quiero así y asá. De cinco metros.
Modelo. Actriz. Ganadora del Nobel de Literatura.
Trabajando en la NASA. Me he vuelto exquisito,
me he vuelto un puto cabrón exquisito.
Ya no voy detrás de una poeta cualquiera.
De la más linda del pueblo. De la Señora Tetas Grandes.
De la Señorita Caderas Angostas.
Mis exigencias han crecido.
A medida que mis exigencias han crecido,
me veo más y más disminuido.
Viejo, hecho mierda. Será por eso
que no debo gastar pólvora en pajaritos.
Quiero algo grande. Algo magnífico. Tirar a matar.
Una de cinco metros. Modelo. Actriz.
Ganadora del Nobel de Literatura.
Trabajando en la NASA. Eso espero.
Lo espero sentado. Fumando. Tomando whisky.
Quedándome dormido mientras miro
un documental sobre asesinos seriales.
Hugo Vera Miranda

este poema fue extraìdo de : inmaculada decepciòn

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