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lunes, 28 de febrero de 2011

Michael Hutchence - The Passenger

Iggy Pop: el pasajero

Soy el pasajero.
Y cabalgo y cabalgo.
Cabalgo por los suburbios de la ciudad.
Veo salir las estrellas
fuera del cielo.
Sí, el brillante y vacío cielo.
Sabes, parece
tan guapo esta noche.

Soy el pasajero.
Estoy tras las gafas.
Miro a través de
mi ventanilla.
Veo las estrellas
salir por la noche.
Veo el brillante
y vacío cielo
sobre los suburbios
de la ciudad.
Y todo parece tan bonito esta noche.

Cantando la la la la
la la la la
la la la la
la la la la
la la la la
la la la la
la la

Nos metemos en un coche.
Seremos los pasajeros.
Conduciremos a través
de la ciudad esta noche.
Veremos los suburbios de la ciudad.
Veremos el brillante y
vacío cielo.
Veremos brillar las estrellas
tanto.
Están echas para nosotros esta noche.

Oh, el pasajero.
Como cabalga.
Oh, el pasajero.
Cabalga y cabalga.
Mira a través de su ventanilla.
¿Qué es lo que ve?
Ve los carteles
y el cielo vacío.
Ve las estrellas
salir por la noche.
Ve los suburbios de la ciudad.
La ancha avenida de la costa.
Y todo está hecho
para tí y para mí.
Todo ha sido hecho para
tí y para mí. Porque
nos pertenece.
Así que demos un paseo y
mira lo que es mío.

Cantando la la la la
la la la la
la la la la
la la la la
la la la la
la la la la
la la

Oh, el pasajero.
Cabalga y cabalga.
Ve las cosas bajo sus gafas.
Desde dentro, mira por la ventanilla.
Mira las cosas que sabe que son suyas.
Mira el brillante
y vacío cielo.
Mira la ciudad.
Duerme por la noche.
Ve las estrellas
salir por la noche.
Y todo ello nos pertenece.
Todo ello nos pertenece.
Así que cabalguemos y
cabalguemos.
Iggy Pop

Amy Winehouse - Reab

Joaquin Sabina :lo peor del cielo

Lo peor del cielo es que está tan lejos de aquí,
lo mejor del suelo es que dice no pero sí,
corazón en celo, caramelo de ajonjolí.
La verdad a medias es mentira por la mitad,
en mi enciclopedia sobra la s de soledad,
la rutina asedia las esquinas de la humedad.
Si te llamo fallas, si me llaman otras no estoy,
no me pongas vallas mientras encanallas mis hoy,
sin razón te tengo cuando ya ni vengo ni voy.
Cristo sin pecado, vírgenes Marías todo a cien,
cuerpos desalmados, todavías flor de almacén,
tréboles tatuados, mamá mía, ya sale el tren.
Carrusel de espejos, órdago a la grande en el mus,
jóvenes tan viejos, azulejos con rhythm and blues,
cerca está tan lejos, venga, súbete al autobús.
Con sesenta tacos carretera y manta otra vez,
esto es un atraco, tenga compasión señor juez,
se mojó la coca, por la boca muere este pez.
Joaquin Sabina

domingo, 27 de febrero de 2011

U2: All i want is you ( bellìsima)

Jimmy Page, Jack White, & Edge

Ernest Hemingway. Fragmento de "París era una fiesta".

Una chica entró en el café y se sentó sola en una mesa junto a la ventana. Era muy linda, de cara fresca como una moneda recién acuñada si vamos a suponer que se acuñan monedas en carne suave de cutis fresco de lluvia, y el pelo era negro como ala de cuervo y le daba en la mejilla un limpio corte en diagonal.
La miré y me turbó y me puso muy caliente. Ojalá pudiera meterla en mi cuento, o meterla en alguna parte, pero se había situado como para vigilar la calle y la puerta, o sea que esperaba a alguien. De modo que seguí escribiendo.
El cuento se estaba escribiendo solo y trabajo me daba seguirle el paso. Pedí otro ron Saint James y sólo por la muchacha levantaba los ojos, o aprovechaba para mirarla cada vez que afilaba el lápiz con un sacapuntas y las virutas caían rizándose en el platillo de mi copa.
Te he visto, monada, y ya eres mía, por más que esperes a quien quieras y aunque nunca vuelva a verte, pensé. Eres mía y todo París es mío y yo soy de este cuaderno y de este lápiz.
Ernest Hemingway.
foto: borderone

sábado, 26 de febrero de 2011

Jimmy Page & Robert Plant : Wonderful One

Amy Winehouse - Will you still love me tomorrow?

Peter Viereck : por què no puedo vivir para siempre?

La muerte es un flamenco ciego cazando peces.
No quiere decir engullirte a ti o a mí...
Y cuando balancea locamente su pico no desea nunca
asustarnos. ¡Si solamente pudiera ver!

Por la noche atraviesa el oleaje en busca de compañía.
Por eso apesta a sal y a caparazón de ostras.
Su ceguera es lo que lo conserva célibe:
Este chapucero cree besar cuando mata.

Desearía que no nos hiciera morir. Desearía
que una noche desplegase sus alas y volase lejos
hacia los más altos planetas en busca de muchachas y peces.
Pero está habituado a la Tierra
y se propone quedarse.
Peter Viereckhttp
para leer màs de este autor 

viernes, 25 de febrero de 2011

Eddie Vedder,: tienes que esconder tu amor

Los amantes del circulo polar artico

Vicente Huidobro. prefacio

     Nací a los treinta y tres años, el día de la muerte de Cristo; nací en el Equinoccio, bajo las hortensias y los aeroplanos del calor.
     Tenía yo un profundo mirar de pichón, de túnel y de automóvil sentimental. Lanzaba suspiros de acróbata.
     Mi padre era ciego y sus manos eran más admirables que la noche.
     Amo la noche, sombrero de todos los días.
     La noche, la noche del día, del día al día siguiente.
     Mi madre hablaba como la aurora y como los dirigibles que van a caer. Tenía cabellos color de bandera y ojos llenos de navíos lejanos.
     Una tarde, cogí mi paracaídas y dije: «Entre una estrella y dos golondrinas.» He aquí la muerte que se acerca como la tierra al globo que cae.
     Mi madre bordaba lágrimas desiertas en los primeros arcoiris.

Vicente Huidobro
 pintura :Marc  Chagall

jueves, 24 de febrero de 2011

Los redondos: etiqueta negra

lLos redondos: etiqueta negra

Venía rápido, muy rápido y se le soltó un patín
a él, que era el rey de esta jungla.
Se le soltó un patín...
Su corazón no era un hotel
(aunque corría ese rumor)
y hoy tiene una entre otras cruces
en este bosque siempre cruel.
Dejó un billete que pide a gritos que lo gasten
como una hoja derivó en tu mismo turbio río.
Entre amuletos y talismanes su destino desafiió
si su nariz crecía de tamaño, prometía más.
No le robaba nunca a nadie
(a nadie en especial)
ganó un orzuelo de tercer ojo
y su nariz sangró.
No hubo caricias para su celo moro
y ahora mira crecer las flores desde abajo.
Los redondos 

Monty Phyton: horoscopos

miércoles, 23 de febrero de 2011

Raymond Carver: durmiendo

Él durmió sobre sus manos.
Sobre una roca.
Sobre sus pies,
sobre los pies de algún desconocido.
Él durmió en micros, en trenes, en aviones.
Se durmió estando de guardia.
Se durmió a un costado de la ruta.
Se durmió apoyado en una bolsa de manzanas.
Él durmió en un baño público.
En un galpón.
En el estadio.
Durmió en un Jaguar descapotable
y en la caja de una camioneta.
Durmió en los teatros.
En la cárcel.
Sobre los barcos.
Él durmió en casillas deshechas y en una ocasión
en un inmenso castillo.
Soportó dormido las frías gotas del agua de lluvia
y los ardientes rayos del sol.
Durmió  sobre caballos.
Se durmió sobre sillas.
Él durmió en iglesias, en hoteles de lujo.
Él durmió bajo techos extraños toda su vida.
Ahora él duerme cubierto por la tierra.
Duerme y seguirá durmiendo.
Igual que un rey antiguo.
Raymond Carver

Stairway To Heaven

martes, 22 de febrero de 2011

Stone temple pilot: plush

Stone temple pilots. Plush

Y yo siento que el tiempo está perdido
¿Así que a donde vas a ir mañana?
Y veo que éstas son mentiras por venir
¿Siquiera te importaría?
Y yo lo siento
Y lo siento
¿A donde vas a ir mañana?
¿A dónde vas a ir con la máscara que encontré?
Y yo siento, yo siento
Cuando los perros comienzan a olerla
¿Olerá ella a solas?
Y siento, tanto que depende del tiempo
¿Así que está lloviendo en tu dormitorio?
Y veo, que estos son los ojos de la desorganización
¿Siquiera te importaría?
Y yo lo siento
Y ella lo siente
¿A donde vas a ir mañana?
¿A dónde vas a ir con la máscara que encontré?
Y yo siento, yo siento
Cuando los perros comienzan a olerla
¿Olerá ella a solas?
Cuando los perros la encuentren
Tendrán tiempo, tiempo,
para esperar por el mañana
Para encontrarlo, para encontrarlo, para encontrarlo
Cuando los perros la encuentren
Tendrán tiempo, tiempo,
para esperar por el mañana
Para encontrarlo, para encontrarlo, para encontrarlo
¿A donde vas a ir mañana?
¿A dónde vas a ir con la máscara que encontré?
Y yo siento, yo siento
Cuando los perros comienzan a olerla
¿Olerá ella a solas?
Cuando los perros la encuentren
Tendrán tiempo, tiempo,
para esperar por el mañana
Para encontrarlo, para encontrarlo, para encontrarlo
Cuando los perros la encuentren
Tendrán tiempo, tiempo,
para esperar por el mañana
Para encontrarlo, para encontrarlo, para encontrarlo
Para encontrarlo
Para encontrarlo
Para encontrarlo. 

Stone temple pilots

Camilo Josè Cela , Pequeña parábola de “Chindo” perro de ciego (fragmento)

...Probó a vivir entre los hombres con ojos en la cara, pero pronto adivinó que los hombres con ojos en la cara miraban de través, siniestramente, y no tenían sosiego en le mirar del alma. Probó a deambular, como un perro atorrante y sin principios, por las plazuelas y por las callejas de los pueblos grandes -de los pueblos con un registrador, dos boticarios y siete carnicerías- y al paso vio que, en los pueblos grandes, cien perros se disputaban a dentelladas el desmedrado hueso de la caridad. Probó a echarse al monte, como un bandolero de los tiempos antiguos, como un José María el Tempranillo, a pie y en forma de perro, pero el monte le acuñó en su miedo, la primera noche, y lo devolvió al caserío con los sustos pegados al espinazo, como caricias que no se olvidan....
Camilo Josè Cela 

lunes, 21 de febrero de 2011

Sumo: Crua Chan Subtitulado

Juan Rodolfo Wilcock: Los amantes

Harux y Harix han decidido no levantarse más de la cama: se aman locamente, y no pueden alejarse el uno del otro más de sesenta, setenta centímetros. Así que lo mejor es quedarse en la cama, lejos de los llamados del mundo. Está todavía el teléfono, en la mesa de luz, que a veces suena interrumpiendo sus abrazos: son los parientes que llaman para saber si todo anda bien. Pero también estas llamadas telefónicas familiares se hacen cada vez más raras y lacónicas. Los amantes se levantan solamente para ir al baño, y no siempre; la cama está toda desarreglada, las sábanas gastadas, pero ellos no se dan cuenta, cada uno inmerso en la ola azul de los ojos del otro, sus miembros místicamente entrelazados.
La primera semana se alimentaron de galletitas, de las que se habían provisto abundantemente. Como se terminaron las galletitas, ahora se comen entre ellos. Anestesiados por el deseo, se arrancan grandes pedazos de carne con los dientes, entre dos besos se devoran la nariz o el dedo meñique, se beben el uno al otro la sangre; después, saciados, hacen de nuevo el amor, como pueden, y se duermen para volver a comenzar cuando despiertan. Han perdido la cuenta de los días y de las horas. No son lindos de ver, eso es cierto, ensangrentados, descuartizados, pegajosos; pero su amor está más allá de las convenciones.
Juan Rodolfo Wilcock

Pedro Iturralde y Paco de Lucía , Pedro Iturralde , Gustave Klimt y Federico Garcìa Lorca

Cèsar Vallejo, todos saben



Todos saben que vivo,
que soy malo; y no saben
del diciembre de ese enero.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
el claustro de un silencio
que habló a flores de fuego.
Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
Cesar Vallejo 
pintura: Kay Sage 

Pink Floyd: "Shine On You Crazy Diamond"




Pink Floyd : brilla tu diamante loco

Recuerda cuando eras joven
brillabas como el sol
sigue brillando, diamante loco
ahora hay una mirada en tus ojos
como agujeros negros en el cielo
sigue brillando, diamante loco
quedaste atrapado en el fuego cruzado.
de la niñez y el estrellato
llevado por la brisa de acero
adelante ,tu objetivo de risas lejanas
adelante, tu , leyenda, tu màrtir
y !brilla!
Perseguiste el secreto demasiado pronto
y lloraste por la luna
sigue brillando, diamante loco
amenazado por las sombras de la noche
e indefenso en la luz
sigue brillando, diamante loco
dejaste de ser el bienvenido
con precision aleatoria
cabalgando la brisa de acero
adelante, tù, loco delirante y visionario
adelante, tù pintor, tù gaitero, tù prisionero
y brilla !
Pink Floyd 

Luis Gruss : reloj

en el fondo de mi reloj roto nadan peces rojos
no sé qué quiere decir eso
no sé qué quieren decirme unos peces rojos que anidan en el fondo de un
reloj descompuesto
¿tiempo acabado?
¿o es la vida que insiste en anunciarse?
Luis Gruss 

domingo, 20 de febrero de 2011

Plant -Page Kashmir

Jimmy Page & Robert Plant That's The Way -

Led Zeppelin: The Rain Song

Juan Rulfo : Luvina

De los cerros altos del sur, el de Luvina es el más alto y el más pedregoso. Está plagado de esa piedra gris con la que hacen la cal, pero en Luvina no hacen cal con ella ni le sacan ningún provecho. Allí la llaman piedra cruda, y la loma que sube hacia Luvina la nombran Cuesta de la Piedra Cruda. El aire y el sol se han encargado de desmenuzarla, de modo que la tierra de por allí es blanca y brillante como si estuviera rociada siempre por el rocío del amanecer; aunque esto es un puro decir, porque en Luvina los días son tan fríos como las noches y el rocío se cuaja en el cielo antes que llegue a caer sobre la tierra.
...Y la tierra es empinada. Se desgaja por todos lados en barrancas hondas, de un fondo que se pierde de tan lejano. Dicen los de Luvina que de aquellas barrancas suben los sueños; pero yo lo único que vi subir fue el viento, en tremolina, como si allá abajo lo hubieran encañonado en tubos de carrizo. Un viento que no deja crecer ni a las dulcamaras: esas plantitas tristes que apenas si pueden vivir un poco untadas en la tierra, agarradas con todas sus manos al despeñadero de los montes. Sólo a veces, allí donde hay un poco de sombra, escondido entre las piedras, florece el chicalote con sus amapolas blancas. Pero el chicalote pronto se marchita. Entonces uno lo oye rasguñando el aire con sus ramas espinosas, haciendo un ruido como el de un cuchillo sobre una piedra de afilar.
Juan Rulto: 
foto de astrid : de los laguitos, el bolson 

Led Zeppelin :

sábado, 19 de febrero de 2011

Josè Merce: al alba

Luis E Aute: al alba

Si te dijera, amor mío,
que temo a la madrugada,
no sé qué estrellas son éstas
que hieren como amenazas
ni sé qué sangra la luna
al filo de su guadaña.

Presiento que tras la noche
vendrá la noche más larga,
quiero que no me abandones,
amor mío, al alba,
al alba, al alba.


Los hijos que no tuvimos

se esconden en las cloacas,
comen las últimas flores,
parece que adivinaran
que el día que se avecina
viene con hambre atrasada.

Miles de buitres callados

van extendiendo sus alas,
no te destroza, amor mío,
esta silenciosa danza,
maldito baile de muertos,
pólvora de la mañana.
Luis E Aute 

Tom Waits : I Hope I Don't Fall in Love with You (una canciòn para mirar la lluvia

Haruki Murakami: Crónica del pájaro que da cuerda al mundo



¿Por qué me gustan las medusas? No lo sé. Las encuentro bonitas. Antes, mientras las miraba, he pensado una cosa. Escucha, lo que nosotros vemos es sólo una pequeña parte del mundo. Damos por hecho que esto es el mundo, pero no es del todo cierto. El verdadero mundo está en un lugar más oscuro, más profundo, y en su mayor parte lo ocupan criaturas como las medusas. Eso nosotros lo olvidamos. ¿No te parece? Dos terceras partes del planeta son océanos y lo que nosotros podemos ver con nuestros ojos no pasa de ser la superficie del mar, la piel. De lo que verdaderamente hay debajo  no sabemos nada.
Haruki Murakami:fragmento de Crònica del pàjaro que da cuerda al mundo

Pink Floyd, good bye blue sky

Pink Floyd: adiòs cielo azul

Oooooooo ooo ooo ooooh
¿Miraste a los asustados?
¿Escuchaste a las bombas caer?
¿Alguna vez te preguntaste
Porqué tuvimos que correr a buscar refugio?
Cuando la promesa de un mundo valiente
Desplegada debajo de un cielo azul claro
Oooooooo ooo ooooo oooh
¿Miraste a los asustados?
¿Escuchaste a las bombas caer?
Las llamas se han ido
Pero el perdura
Adiós cielo azul
Adiós cielo azul
Adiós
Adiós
Pink Floyd 

viernes, 18 de febrero de 2011

Nick Cave: sad waters

Nick Cave,: aguas tristes

Abajo del camino miro y funciona el de María
Pelo de oro y los labios como cerezas
Bajamos al río, donde los sauces lloran
Tome una raíz desnuda para un asiento amantes
Que surgió del suelo mordido
Pero el sonido al suelo arrastrándose bobinas hiedra
Oh María que han seducido a mi alma
Y no sé bien y el mal
Siempre un rehén del mundo de su hijo


Y entonces me encontré con mi corazón lata a lo largo de la taza
La prisión de sus costillas
Y con un movimiento de sus rizos
Esa niña va caminando
enrolle su vestido para arriba más allá de la rodilla
En cuanto estas aguas en vino
Luego enredè todas las viñas del sauce


María en las aguas poco profundas riendo
Sobre el lugar donde el dardo carpa
Asustados por las sombras nuevas que echó
A través de estas aguas triste y en mi corazón

Radiohead: "Talk Show Host" (Romeo+Julieta)

Juan Gelman : documentos



Llena de signos y de árboles,
ella cruza la noche como un fuego o un río,
asciende en el silencio y la memoria,
es infinita como un hecho,
la existo, la conduzco, yo soy su certidumbre. 
Juan Gelman 
foto Waclaw Wantuch

jueves, 17 de febrero de 2011

Sumo: estallando desde el ocèano

Sumo: Estallando desde el ocèano

Ella Tenía mi cabeza en un plato
Con su salsa dulce y ácida
Ella viajaba en su automóvil
Yo la seguia en mi caballo
Casi a la par a lo largo del camino
Bien, no tengo nada para esconder
Así que, qué carajo!


Automóviles de luciérnaga, mujeres que pasan como un rayo
El camino era largo y la competencia era rápida
Gradualmente me quedé atrás
Era los ciegos guiando a los ciegos
Era el ciego guiando a los ciegos


Sobre las colinas, sobre las praderas
Dentro de la pampa, en la tundra
Y en París en primavera. Y en viejo Pekin
Y en Katmandú. Y en Xanadu


Me estoy reventando afuera del océano
Me estoy reventando afuera del océano

Uh, uh, era otra estación de gasolina
Uh, uh, era otro vos
Uh, uh, era otra estación de gasolina
Uh, uh, era otro usted, y eso es verdad
Babe, eso es verdad y eso es verdad


dame esto y dame aquello
No He conseguido ninguna necesidad para tu bipperty,
Bipperty, bipperty


Sólo mi caballo y yo
Sólo mi caballo y yo


Sobre las colinas, sobre las praderas
Dentro de la pampa, en la tundra
Y en París en primavera. Y en viejo Pekin
Y en Katmandú. Y en Xanadu
Y en Timbuktu (qué?)



Me estoy reventando afuera del océano
Me estoy reventando afuera del océano
Me estoy reventando afuera del océano
Salga disparado
Reviéntese afuera

Roberto Juarroz: detener la palabra


Detener la palabra
un segundo antes del labio,
un segundo antes de la voracidad compartida,
un segundo antes del corazón del otro,
para que haya por lo menos un pájaro
que puede prescindir de todo nido.

El destino es de aire.
Las brújulas señalan uno solo de sus hilos,
pero la ausencia necesita otros
para que las cosas sean
su destino de aire.

La palabra es el único pájaro
que puede ser igual a su ausencia.
Roberto Juarroz

Los Redondos: El regreso de Mao

Los Redondos: El regreso de Mao

Se adelantó el regreso de mao,
El hijo de mao -el mao blanco-.
Prueba comida china, le dan gases
Y todo va muy bien hasta que unas placas
Producto de la acción del producto le matan.
Con la granada ¡ay! entre las tetas...
... mi amor se arrastra y se espina allá arriba.
Pobre nena rasgada de cutis blanco
Otra vez se pescó el resfrío boliviano.
Confunde las palabras soldado y bandido
Flotando en un sampán con mujeres iguales
A hombres iguales a un blanco herido.
Con la granada ¡ay! entre las tetas...
... mi amor se arrastra y se espina allá arriba.
Calores dragones, dragones fríos,
Quemando cohetes, fuegos de artificio.
China significa reino del medio,
Sendero luminoso, laca cristalina
Que adelantó el regreso de mao.
Con la granada ¡ay! entre las tetas...
... mi amor se arrastra y se espina allá arriba.
Los redondos (inèdito)

Abelardo Castillo: Muchacha de otra parte

...En la media luz violeta de la concerjería del hotel, era realmente un espectáculo sobrecogedor. Acaso aún parecía algo joven; pero nadie en el mundo se hubiera atrevido a importunarla preguntándole la edad. De más está decir que a estas alturas el bolso faraónico lo cargaba yo. Ella llevaba en la mano una carterita, que luego resultó ser de útiles relativamente escolares y que podía pasar por ese otro tipo de objetos misteriosos, por lo liliputiense, que las mujeres llevan a las fiestas y que acaso contiene un pañuelito de diez centímetros cuadrados, un geniol, una estampilla. Subimos y caí extenuado sobre la cama, a causa de la mochila. Y ahora tal vez debo decir que he visto desnudarse a algunas mujeres. No tantas como me gustaría hacerle creer a la gente; pero he visto a algunas. Nunca vi a ninguna que se desnudara, por primera vez, como ella. Ni artificio ni cálculo ni erotismo: se desvistió como una chica que se va a pegar un baño, cosa que por otra parte hizo. Cuando por fin se acercó a la cama, envuelta en un toallón, yo dije la segunda de las muchas estupideces que iba a decirle en mi vida. Le pregunté cuántas veces había practicado el número transformista de las sandalias, los anteojos y la capelina. No recuerdo si habló; recuerdo que abrió los ojos y se llevó las manos al pecho, como si se ahogara. Las pupilas le brillaban en la oscuridad como las de un animal aterrorizado. En más de una ocasión sospeché que estaba algo loca o que no era del todo real; esa noche fue la primera. Calmarla me llevo mucho tiempo; acostarme con ella, también. Más tarde le pregunte por que había aceptado venir. "Por el modo en que me lo pediste", dijo sonriendo. Lo que pasó esa noche, lo que pasó hasta la madrugada de ese día y de otros días, prefiero no recordarlo con palabras. Lo que una mujer hace con un hombre, cualquier mujer lo ha hecho y lo hará con cualquier hombre. Sólo los imbéciles creen que esa fatalidad es la pobreza del amor, no saben que ahí reside su eternidad, su linaje, su misterio. Tal vez no todas las mujeres murmuran casi con odio no soy de acá, no soy de acá, cuando el sexo las pierde en esa región que sólo ellas conocen; pero, digan o callen lo que quieran, cualquier hombre ha sentido que cuando por fin todo termina parecen volver de otro lugar. Ella, a veces, me lo describía. Hay allá la cúpula de una pequeña iglesia, que se ve entre los árboles si uno se detiene en el lugar adecuado del puente. Hay a veces un arroyo de aguas traslúcidas entre cuyas piedras nadan pececitos negros, que acaso son pequeños renacuajos, aunque a ella esa idea le resultara desoladora. Otras veces no había arroyo, y sí largas veredas arboladas de moras. Sólo una vez hubo un faro....
Abelardo Castillo
 para leer el cuento completo http://www.literatura.org/Castillo/acTexto2.html
foto: Josè Machado 

miércoles, 16 de febrero de 2011

Newton Faulkner - Teardrop

Massive AttacK :Teardrop

Amor, amor es un verbo
Amor es una palabra de hechos
Intrepida en mi respiracion
Manso impulso
Me sacude, me hace mas liviana
Intrepida en mi respiracion

Lagrima en el fuego
Intrepida en mi respiracion

Nueve noches de preocupacion
Flores negras florecen
Intrepida en mi respiracion
Flores negras florecen
Intrepida en mi respiracion

Lagrima en el fuego
Intrepida en mi respiracion

Agua es mi ojo
El espejo mas fiel
Intrepida en mi respiracion
Lagrima en el fuego de una confesion
Intrepida en mi respiracion
El espejo mas fiel
Intrepida en mi respiracion

Lagrima en el fuego
Intrepida en mi respiracion

Tropezando un poco
Massive AttacK

Oliverio Girondo, Gratitud

Gracias aroma
azul,
fogata
encelo.
Gracias pelo
caballo
mandarino.
Gracias pudor
turquesa
embrujo
vela,
llamarada
quietud
azar
delirio.
Gracias a los racimos
a la tarde,
a la sed
al fervor
a las arrugas,
al silencio
a los senos
a la noche,
a la danza
a la lumbre
a la espesura.
Muchas gracias al humo
a los microbios,
al despertar
al cuerno
a la belleza,
a la esponja
a la duda
a la semilla
a la sangre
a los toros
a la siesta.
Gracias por la ebriedad,
por la vagancia,
por el aire
la piel
las alamedas,
por el absurdo de hoy
y de mañana,
desazón
avidez
calma
alegría,
nostalgia
desamor
ceniza
llanto.
Gracias a lo que nace,
a lo que muere,
a las uñas
las alas
las hormigas,
los reflejos
el viento
la rompiente,
el olvido
los granos
la locura.
Muchas gracias gusano.
Gracias huevo.
Gracias fango,
sonido.
Gracias piedra.
Muchas gracias por todo.
Muchas gracias.
Oliverio Girondo,
agradecido.

Oliverio Girondo

martes, 15 de febrero de 2011

Pink Floyd,:Wish You Were Here

Pink Floyd: Deseo que estuvieras aqui

Así, así que crees que puedes distinguir
el cielo del infierno
Cielos azules del dolor
¿Puedes distinguir un campo verde
de un carril de frío acero?
¿Una sonrisa de un velo?
¿Crees que lo puedes distinguir?

¿Y pensaste que te harían cambiar

tus héroes por fantasmas?
¿Cenizas calientes por árboles?
¿Aire caliente por una brisa fresca?
¿Fría comodidad por cambio?
¿Y tu intercambiaste
una caminata en parte en la guerra
Por un papel principal en una jaula?

Como deseo, como desearía que estuvieras aquí

Somos solo dos almas perdidas
nadando en una pecera
Año tras año
Corriendo sobre la misma tierra vieja
¿Qué hemos encontrado?
Los mismos viejos temores
Desearía que estuvieras aquí
Pink Floyd 

The Beatles, querida prudencia

Shu Chung:: Canción de las nubes blancas

Hay nubes blancas en el cielo,
grandes acantilados se elevan hacia lo alto.
Interminables son los caminos de la tierra,
montañas y ríos obstruyen el camino:
te ruego que no mueras.
Por favor trata de venir nuevamente.
Shu Chung

foto de Astrid en los laguitos del Bolson 

lunes, 14 de febrero de 2011

Miles Davis, sumertime

James Baldwin, el blues de Sony (fragmento)

Lo único que sé de música es que no son muchos los que realmente la escuchan, y aun así, en las raras ocasiones en que algo se abre dentro y la música penetra, lo que oímos principalmente, la corroboración que oímos, son evocaciones particulares, íntimas, que se desvanecen. Pero el hombre que crea la música oye algo más, está enfrentado con el tumulto que surge del vacío y le impone un orden cuando ese tumulto golpea el aire. Lo que se evoca en él pertenece a otro orden más terrible por carecer de palabras y también triunfal por esa misma razón. Y su triunfo, cuando triunfa, es nuestro. Contemplé la cara de Sonny. Estaba agitado, trabajaba intensamente, pero estaba fuera. Tuve la sensación de que, en cierta manera, toda la gente de la banda lo estaba esperando, esperándolo y empujándolo. Pero cuando miré a Creole, comprendí que era Creole quien los dominaba. Los tenía a rienda corta. Allí, marcando el ritmo con todo su cuerpo, contoneándose sobre el violín, con los ojos entornados, escuchaba tanto, pero estaba escuchando especialmente a Sonny. Tenía un diálogo con Sonny. Quería que Sonny dejara la línea de la costa y se internara en aguas profundas. Era el testigo que podía presentar Sonny de que las aguas profundas y la muerte por ahogo no eran la misma cosa: él había estado allí y sabía. Y quería que Sonny supiera. Esperaba que Sonny hiciera con las teclas cosas que le iban a permitir a Creole, saber que Sonny estaba en el agua.
Y mientras Creole escuchaba, Sonny se movía, muy adentro, exactamente como alguien a quien atormentan.
Nunca había yo pensado hasta qué punto es terrible la relación entre el músico y su instrumento.
El músico tiene que llenar el instrumento con un hálito de vida, la propia. Tiene que lograr que haga lo que él quiere que haga. Un piano no es más que un piano. Está hecho nada más que con madera, alambres y martillos grandes y chicos y marfil. Y sin embargo se puede hacer mucho con él y la única manera de averiguarlo es intentarlo: intentar y lograr que haga todo. Y Sonny no había estado cerca de un piano desde hacía más de un año, y tampoco estaba en mejores términos con su vida, con la vida que se extendía ante él ahora. El y el piano tartamudearon, tomaron por un lado, se asustaron, se detuvieron; intentaron otro camino, les entró el pánico, marcaron un tiempo, empezaron de nuevo; después, al parecer, encontraron una dirección, se aferraron de nuevo y se pararon. Y el rostro que le vi a Sonny nunca lo había visto antes. Todo en él había sido quemado y, al mismo tiempo, lo que suele estar escondido se quemaba adentro, con el fuego y la furia de la batalla que tenía lugar en él. Sin embargo, al observar el rostro de Creole cuando llegaban al fin de la primera parte tuve la sensación de que algo había ocurrido, algo que yo no había oído. Acabaron y hubo algunos aplausos perdidos, y entonces, sin aviso previo, Creole inició otra cosa, algo casi sardónico, era Tengo nostalgia. Y, como si diera una orden Sonny empezó a tocar

PACO DE LUCIA , John McLaughlin , AL DI MEOLA

Pablo Neruda, Alberto Rojas Giménez viene volando


Emtre plumas que asustan, entre noches,
entre magnolias, entre telegramas,
entre el viento del Sur y el Oeste marino,
vienes volando.

Bajo las tumbas, bajo las cenizas,
bajo los caracoles congelados,
bajo las últimas aguas terrestres,
vienes volando.

Más abajo, entre niñas sumergidas,
y plantas ciegas, y pescados rotos,
más abajo, entre nubes otra vez,
vienes volando.

Más allá de la sangre y de los huesos,
más allá del pan, más allá del vino,
más allá del fuego,
vienes volando.

Más allá del vinagre y de la muerte,
entre putrefacciones y violetas,
con tu celeste voz y tus zapatos húmedos,
vienes volando.

Sobre diputaciones y farmacias,
y ruedas, y abogados, y navíos,
y dientes rojos recién arrancados,
vienes volando.

Sobre ciudades de tejado hundido
en que grandes mujeres se destrenzan
con anchas manos y peines perdidos,
vienes volando.

Junto a bodegas donde el vino crece
con tibias manos turbias, en silencio,
con lentas manos de madera roja,
vienes volando.

Entre aviadores desaparecidos,
al lado de canales y de sombras,
al lado de azucenas enterradas,
vienes volando.

Entre botellas de color amargo,
entre anillos de anís y desventura,
levantando las manos y llorando,
vienes volando.

Sobre dentistas y congregaciones,
sobre cines, y túneles y orejas,
con traje nuevo y ojos extinguidos,
vienes volando.

Sobre tu cementerio sin paredes
donde los marineros se extravían,
mientras la lluvia de tu muerte cae,
vienes volando.

Mientras la lluvia de tus dedos cae,
mientras la lluvia de tus huesos cae,
mientras tu médula y tu risa caen,
vienes volando.

Sobre las piedras en que te derrites,
corriendo, invierno abajo, tiempo abajo,
mientras tu corazón desciende en gotas,
vienes volando.

No estás allí, rodeado de cemento,
y negros corazones de notarios,
y enfurecidos huesos de jinetes:
vienes volando.

Oh amapola marina, oh deudo mío,
oh guitarrero vestido de abejas,
no es verdad tanta sombra en tus cabellos:
vienes volando.

No es verdad tanta sombra persiguiéndote,
no es verdad tantas golondrinas muertas,
tanta región oscura con lamentos:
vienes volando.

El viento negro de Valparaíso
abre sus alas de carbón y espuma
para barrer el cielo donde pasas:
vienes volando.

Hay vapores, y un frío de mar muerto,
y silbatos, y mesas, y un olor
de mañana lloviendo y peces sucios:
vienes volando.

Hay ron, tú y yo, y mi alma donde lloro,
y nadie, y nada, sino una escalera
de peldaños quebrados, y un paraguas:
vienes volando.

Allí está el mar. Bajo de noche y te oigo
venir volando bajo el mar sin nadie,
bajo el mar que me habita, oscurecido:
vienes volando.

Oigo tus alas y tu lento vuelo,
y el agua de los muertos me golpea
como palomas ciegas y mojadas:
vienes volando.

Vienes volando, solo solitario,
solo entre muertos, para siempre solo,
vienes volando sin sombra y sin nombre,
sin azúcar, sin boca, sin rosales,
vienes volando.
Pablo Neruda

Van Morrison : TB Sheets ( de la excelente banda sonora del film Bringing Out The Dead de Martin Scorsese

domingo, 13 de febrero de 2011

Delmira Agustini, serpentina

En mis sueños de amor, ¡yo soy serpiente!
Gliso y ondulo como una corriente;
Dos píldoras de insomnio y de hipnotismo
Son mis ojos; la punta del encanto
Es mi lengua... ¡y atraigo como el llanto!
Soy un pomo de abismo.

Mi cuerpo es una cinta de delicia,
Glisa y ondula como una caricia...

Y en mis sueños de odio, ¡soy serpiente!
Mi lengua es una venenosa fuente;
Mi testa es la luzbélica diadema,
Haz de la muerte, en un fatal soslayo
Son mis pupilas; y mi cuerpo en gema
¡Es la vaina del rayo!

Si así sueño mi carne, así es mi mente:
Un cuerpo largo, largo de serpiente
Vibrando eterna, ¡voluptuosamente!
Delmira Agustini
foto: Miguel Pappan

Joaquin Sabina,

Joaquin Sabina, Contigo

Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá;
yo no quiero que viajes al pasado
y vuelvas del mercado
con ganas de llorar.

Yo no quiero vecínas con pucheros;
yo no quiero sembrar ni compartir;
yo no quiero catorce de febrero
ni cumpleaños feliz.

Yo no quiero cargar con tus maletas;
yo no quiero que elijas mi champú;
yo no quiero mudarme de planeta,
cortarme la coleta,
brindar a tu salud.

Yo no quiero domingos por la tarde;
yo no quiero columpio en el jardin;
lo que yo quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.

Yo no quiero juntar para mañana,
no me pidas llegar a fin de mes;
yo no quiero comerme una manzana
dos veces por semana
sin ganas de comer.

Yo no quiero calor de invernadero;
yo no quiero besar tu cicatriz;
yo no quiero París con aguacero
ni Venecia sin tí.

No me esperes a las doce en el juzgado;
no me digas "volvamos a empezar";
yo no quiero ni libre ni ocupado,
ni carne ni pecado,
ni orgullo ni piedad.

Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mí.

Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.
Joaquìn Sabina 

William Ernest Henley, invicto

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.    
William Ernest Henley

Playing For Change Band: A Change Is Gonna Come (live)

Jorge Curinao , para More y Leòn









Yo quisiera un día de estos
encontrarme con more y león
salir a pasear por el mismo lugar
donde alguna vez
la niña más triste del mundo me miró
y volaron mariposas.

Jorge Curinao
(no se pierdan a este poeta )


Bon Iver,

Samuel Becket, (esperando a Godot, fragmento )

ESTRAGÓN.- ¡Hermoso lugar! (Se vuelve, avanza hasta la batería y mira hacia el público.) Rostros sonrientes. (Se vuelve hacia Vladimir.) Vámonos.

VLADIMIR.- No podemos.

ESTRAGÓN.- ¿Por qué?

VLADIMIR.- Esperamos a Godot.

ESTRAGÓN.- Es verdad. (Pausa.) ¿Estás seguro de que es aquí?

VLADIMIR.- ¿El qué?

ESTRAGÓN.- Donde hay que esperar.

VLADIMIR.- Dijo delante del árbol. (Miran el árbol.) ¿Ves algún otro?

ESTRAGÓN.- ¿Qué es?

VLADIMIR.- Yo diría que un sauce llorón.

ESTRAGÓN.- ¿Dónde están las hojas?

VLADIMIR.- Debe de haber muerto.

ESTRAGÓN.- Se acabó su llanto.

VLADIMIR.- A menos que no sea tiempo.

ESTRAGÓN.- ¿Y no sería más bien un arbolillo?

VLADIMIR.- Un arbusto.

ESTRAGÓN.- Un arbolillo.

VLADIMIR.- Un... (Se contiene.) ¿Qué quieres insinuar? ¿Que nos hemos equivocado de sitio?

ESTRAGÓN.- Ya tendría que estar aquí.

VLADIMIR.- No aseguró que viniera.

ESTRAGÓN.- ¿Y si no viene?

VLADIMIR.- Volveremos mañana.

ESTRAGÓN.- Y, después, pasado mañana.

VLADIMIR.- Quizá.

ESTRAGÓN.- Y así sucesivamente.

VLADIMIR.- Es decir...

ESTRAGÓN.- Hasta que venga.

VLADIMIR.- Eres inhumano.

ESTRAGÓN.- Ya vinimos ayer.

VLADIMIR.- ¡Ah, no! En eso te equivocas.

ESTRAGÓN.- ¿Qué hicimos ayer?

VLADIMIR.- ¿Que qué hicimos ayer?

ESTRAGÓN.- Sí.

VLADIMIR.- Pues, pues... (Enojándose.) Nadie como tú para no entenderse.
 Samuel Beckett 
fragmento de esperando a Godot  
pintura:  Antonio Calvo Carriòn  
blog vivencias plàsticas http://goyo-vigil.blogspot.com/search?updated-max=2011-01-19T01%3A31%3A00-08%3A00&max-results=10 

sábado, 12 de febrero de 2011

Del maestro Sabina

Joaquin Sabina: de la pàgina en cinta en el vientre de un bloc trotamundos

Yo  tenía un botón sin ojal, un gusano de seda,
medio par de zapatos de clown y un alma en almoneda,
una hispano olivetti con caries, un tren con retraso,
un carné del Atleti, una cara de culo de vaso,

un colegio de pago, un compás, una mesa camilla,

una nuez, o bocado de Adán, menos una costilla,
una bici diabética, un cúmulo, un cirro, un strato,
un camello del rey Baltasar, una gata sin gato,

mi Annie Hall, mi Gioconda, mi Wendy, las damas primero,

mi Cantinflas, mi Bola de Nieve, mis tres Mosqueteros,
mi Tintín, mi yo-yo, mi azulete, mi siete de copas,
el zaguán donde te desnudé sin quitarte la ropa.

Mi escondite, mi clave de sol, mi reloj de pulsera,

una lámpara de Alí Babá dentro de una chistera,
no sabía que la primavera duraba un segundo,
yo quería escribir la canción más hermosa del mundo.

Les presento a mi abuelo bastardo, a mi esposa soltera,

al padrino que me apadrinó en la legión extranjera,
a mi hermano gemelo, patrón de la merca ambulante,
a Simbad el marino que tuvo un sobrino cantante,

al putón de mi prima Carlota y su perro salchicha,

a mi chupa de cota de mallas contra la desdicha,
mariposas que cazan en sueños los niños con granos
cuando sueñan que abrazan a Venus de Milo sin manos.

Me libré de los tontos por ciento, del cuento del bisnes,

dando clases en una academia de cantos de cisne,
con Simón de Cirene hice un tour por el monte Calvario,
¿qué harías tú si Adelita se fuera con un comisario?

Frente al cabo de poca esperanza arrié mi bandera,

si me pierdo de vista esperadme en la lista de espera,
heredé una botella de ron de un clochard moribundo,
olvidé la lección a la vuelta de un coma profundo.

Nunca pude cantar de un tirón

la canción de las babas del mar, del relámpago en vena,
de las lágrimas para llorar cuando valga la pena,
de la página encinta en el vientre de un bloc trotamundos,
de la gota de tinta en el himno de los iracundos.

Yo quería escribir la canción más hermosa del mundo.
Joaquin Sabina

Gustav Klimt

Gonzalo Rojas, los còmplices

Te decía en la carta
que juntar cuatro versos
no era tener el pasaporte a la felicidad
timbrado en el bolsillo,
y otras cosas más o menos serias
como dándote a entender
que desde antiguamente soy tu cómplice
cuando bajas a los arsenales de la noche
y pones toda tu alma
y la respiración
perfectamente controlada,
por mantener en pie tus rebeliones
tus milicias secretas
a costa de ese tiempo perdido
en comerte las uñas, en mantener a raya
tus palpitaciones,
en golpearte el pecho por los malos sueños,
y no sé cuántas cosas más
que, francamente, te gastan la salud
cuando en el fondo
sabes que estoy contigo
aunque no te vea
ni tome desayuno en tu mesa
ni mi cabeza amanezca en tu pecho
como un niño con frío,
y eso no necesita escribirse.
Gonzalo Rojas 

Led Zeppelin, Babe I'm Gonna Leave You

Juan Carlos Onetti, Bienvenido Bob

...Cuando volví a verlo, cuando iniciamos esta segunda amistad que espero no terminará ya nunca, dejé de pensar en toda forma de ataque. Quedó resuelto que no le hablaría jamás de Inés ni del pasado y que, en silencio, yo mantendría todo aquello viviente dentro de mi. Nada más que esto hago, casi todas las tarde, frente a Roberto y las caras familiares del café. Mi odio se conservará cálido y huevo mientras pueda seguir viendo y escuchando a Roberto; nadie sabe de mi venganza, pero la vivo, gozosa y enfurecida, un día y otro. Hablo con él, sonrío, fumo, tomo café. Todo el tiempo pensando en Bob, en su pureza, su fe, en la audacia de sus pasados sueños. Pensando en el Bob que amaba la música, en el Bob que planeaba ennoblecer la vida de los hombres construyendo una ciudad de enceguecedora belleza para cinco millones de habitantes, a lo largo de la costa del río; el Bob que no podía mentir nunca; el Bob que proclamaba la lucha de jóvenes contra viejos, el Bob dueño del futuro y del mundo. Pensando minucioso y plácido en todo eso frente al hombre de dedos sucios de tabaco llamado Roberto, que lleva una vida grotesca, trabajando en cualquier hedionda oficina, casado con una mujer a quien nombra "mi señora"; el hombre que se pasa estos largos domingos hundido en el asiento del café, examinando diarios y jugando a las carreras por teléfono.
fragmento de Bienvenido Bob
 para leer el cuento completo ://www.lamaquinadeltiempo.com/prosas/onetti01.htm

jueves, 10 de febrero de 2011

Oliverio Girondo

Las mujeres vampiro son menos peligrosas que las mujeres con sexo prehensil.
Desde hace siglos, se conocen diversos medios para protegernos contra las primeras.
Se sabe, por ejemplo, que una fricción de trementina después del baño, logra en la mayoría de los casos inmunizarnos; pues lo único que les gusta a las mujeres vampiro es el sabor marítimo de nuestra sangre, esa reminiscencia que perdura en nosotros, de la época en que fuimos tiburón o cangrejo.
La imposibilidad en que se encuentren de hundirnos su lanceta en silencio, disminuye, por otra parte, los riesgos de un ataque imprevisto. Basta con que al oírlas nos hagamos los muertos para que después de olfatearnos y comprobar nuestra inmovilidad, revoloteen un instante y nos dejan tranquilos.
Contra las mujeres de sexo prehensil, en cambio, casi todas las formas defensivas resultan ineficaces. Sin duda, los calzoncillos erizables y algunos otros preventivos, pueden ofrecer sus ventajas; pero la violencia de honda con que nos arrojan su sexo, rara vez nos da tiempo a utilizarlos, ya que antes de advertir su presencia, nos desbarrancan en una montaña rusa de espasmos interminables, y no tenemos más remedio que resignarnos a una inmovilidad de meses, si pretendemos recuperar los kilos que hemos perdido en un instante.
Entre las creaciones que inventa el sexualismo, las mencionadas, sin embargo, son las menos temibles. Mucho más peligrosas, sin discusión alguna, resultan las mujeres eléctricas, y esto, por un simple motivo: las mujeres eléctricas operan a distancia.
Insensiblemente, a través del tiempo y del espacio, nos van cargando como un acumulador, hasta que de pronto entramos en un contacto tan íntimo con ellas, que nos hospedan sus mismas ondulaciones y sus mismos parásitos.
Es inútil que nos aislemos como un anacoreta o como un piano. Los pantalones de amianto y los pararrayos testiculares son iguales a cero. Nuestra carne adquiere, poco a poco, propiedades de imán. Las tachuelas, los alfileres, los culos de botella que perforan nuestra epidermis, nos emparentan con esos fetiches africanos acribillados de hierros enmohecidos. Progresivamente las descargas que ponen a prueba nuestros nervios de alta tensión, nos galvanizan desde el occipucio hasta las uñas de los pies. En todo instante se nos escapan de los poros centenares de chispas que nos obligan a vivir en pelotas. hasta que el día menos pensado, la mujer que nos electriza intensifica tanto sus descargas sexuales, que termina por electrocutarnos en un espasmo lleno de interrupciones y de cortocircuitos.
Oliverio Girondo 
 foto : Aaron Hawks