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jueves, 17 de noviembre de 2011

Pablo Neruda, final

Matilde, años o días
dormidos, afiebrados,
aquí o allá,
clavando
rompiendo el espinazo,
sangrando sangre verdadera,
despertando tal vez
o perdido, dormido:
camas clínicas, ventanas extranjeras,
vestidos blancos de las sigilosas,
la torpeza en los pies.

Luego estos viajes

y el mío mar de nuevo:
tu cabeza en la cabecera,

tus manos voladoras

en la luz, en mi luz,
sobre mi tierra.

Fue tan bello vivir

cuando vivías!

El mundo es más azul y más terrestre

de noche, cuando duermo
enorme, adentro de tus breves manos.

Pablo Neruda 

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Joan Manuel Serrat,( no comprendo como ud puede pasar y no verla)

Joan Manuel Serrat, Irene

Irene
tiende sus trapos al sol,
prestando
misterios a la siesta
de bragas comprometedoras
y sábanas alcahuetas...

Irene

tiende el alma en el balcón
y el viento, indiscreto,
la explora,
resucitando formas
gorditas y habladoras...

Irene
columpiándose en los alambres.
Irene
convidándome a conocerla,
emplazándome...

No comprendo cómo puede usted
pasar y no verla...


Irene

tiende sus trapos al sol
y algo en mí
se aroma y despereza,
jugando a las adivinanzas
y a los rompecabezas.

Julio Cortazar, para leer en forma interrogativa



Has visto
verdaderamente has visto
la nieve los astros los pasos afelpados de la brisa
Has tocado
de verdad has tocado
el plato el pan la cara de esa mujer que tanto amàs
Has vivido
como un golpe en la frente
el instante el jadeo la caìda la fuga
Has sabido
con cada poro de la piel sabido
que tus ojos tus manos tu sexo tu blando corazòn
habìa que tirarlos
habìa que llorarlos
habìa que inventarlos otra vez.
Julio Cortàzar

The Cadillac black

martes, 15 de noviembre de 2011

Jacobo Fitjman, poema V

Yo estaba muerto bajo los grandes soles, bajo
los grandes soles fríos. 
A través de mi llanto
oigo el agrio sudor de la precocidad. 
Yo vuelvo sobre un musgo
y las ciudades crecen a la aventura hasta la noche
del estupor. 
Miseria. 
Dios pesa. 
Me llaman vientos de mar. 
Van y vienen en grandes cambios; se alargan en
saltos irritados
que apagan mi temblor, que exasperan los sueños. 
Jamás podré seguir. 
Yo me veo colgado como un cristo amarillo sobre
los vidrios pálidos del mundo

Eddie Veder (bajo mi ser hay un camino que desaparecio)