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Mostrando entradas con la etiqueta poesia. Mostrar todas las entradas
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jueves, 20 de febrero de 2014

Paco Urondo, La pura verdad


Si ustedes lo permiten,
prefiero seguir viviendo.

Después de todo y de pensarlo bien, no tengo
motivos para quejarme o protestar:

siempre he vivido en la gloria: nada
importante me ha faltado.

Es cierto que nunca quise imposibles; enamorado
de las cosas de este mundo con inconsciencia y dolor
y miedo y apremio.

Muy de cerca he conocido la imperdonable alegría; tuve
sueños espantosos y buenos amores, ligeros y culpables.

Me avergüenza verme cubierto de pretensiones; una gallina torpe,
melancólica, débil, poco interesante,

un abanico de plumas que el viento desprecia,
caminito que el tiempo ha borrado.

Los impulsos mordieron mi juventud y ahora, sin
darme cuenta, voy iniciando
una madurez equilibrada, capaz de enloquecer a
cualquiera o aburrir de golpe.

Mis errores han sido olvidados definitivamente; mi
memoria ha muerto y se queja
con otros dioses varados en el sueño y los malos sentimientos.

 Paco Urondo

domingo, 9 de febrero de 2014

Charles Bukowski , Todo

los muertos no necesitan
aspirinas o
penas,
supongo

pero parece que necesitan
la lluvia.
tampoco zapatos
pero sí un lugar
sobre el que caminar

tampoco cigarrillos,
nos dicen,
pero sí un lugar
en el que arder

se nos dice:
el espacio y un lugar
donde volar
podrían ser
lo mismo

los muertos no me
necesitan

ni tampoco los
vivos

pero es posible que los muertos se necesiten
los unos
a los otros

en realidad, los muertos podrían necesitar
todas las cosas que nosotros
necesitamos

y nosotros necesitamos tanto,
si supiéramos
de cuánto
se trata

probablemente
todo

y probablemente
moriremos
intentando conseguirlo

o moriremos
porque
no lo logramos

espero
que entiendas
cuando yo haya muerto

que yo logré
todo
lo
que pude. 



Charles Bukowski

sábado, 8 de febrero de 2014

Jorge Boccanera, siempre estoy comenzando este poema

Siempre estoy comenzando este poema
pero claro
llaman a las puertas las voces cotidianas
o se cae a pedazos el día diecinueve
o se me sube rosi a las rodillas
o caigo en la guitarra buscando no sé qué
siempre estoy comenzando este poema
pero llegan recuerdos de ternura de un dìa
o me sirven café
o voy a ver al boby que está ladrando mucho
siempre estoy comenzando este poema
y escribo una palabra y ya viene la tarde con su naufragio entonces
ponla la ternura en una botella
para que alguien recoja pedazos de mis ojos
siempre estoy comenzando este poema
pero llega la noche
quiero decir tu pelo mojado
quiero decir que crezco
y que salgo a caminar tu nombre

 Jorge Boccanera

jueves, 2 de enero de 2014

Rosario Castellanos, destino

Matamos los que amamos. Lo demás
no ha estado vivo nunca.
Ninguno está tan cerca. A ningún otro hiere
un olvido, una ausencia, a veces menos.
Matamos lo que amamos. ¡Que cese ya esta asfixia
de respirar con un pulmón ajeno!
El aire no es bastante
para los dos. Y no basta la tierra
para los cuerpos juntos
y la ración de la esperanza es poca
y el dolor no se puede compartir.

El hombre es animal de soledades,
ciervo con una flecha en el ijar
que huye y se desangra.

Ah, pero el odio, su fijeza insomne
de pupilas de vidrio; su acritud
que es a la vez reposo y amenaza.

El ciervo va a beber y en el agua aparece
el reflejo de un tigre.
El ciervo bebe el agua y la imagen. Se vuelve
-antes que lo devoren- (cómplice, fascinado)
igual a su enemigo.

Damos la vida sólo a lo que odiamos.
Rosario Castellanos

lunes, 30 de diciembre de 2013

Hugo Rivella

Hay mediodías que parecen puñales,
Voces que se sueltan como monedas en un tarro.
Abstracciones.
Hay colores que pintan el paisaje con miedos,
con palabras que duelen como heridas antiguas
y yo
me confieso ante el hombre en el nombre del Hombre,
del pecador, del ruín, del tratante de blancas,
del traidor.
Me confieso en el nombre del Odio.
En el nombre de los bajos instintos.
En el nombre de los desposeídos.
En el nombre de los que traicionan a sus mujeres y a sus amantes
y a sus hijos.
Me confieso en el nombre de los Derrotados. En el nombre de los
Caídos del Alma.
En el nombre de los Arrastrados.
Los otros. Los puros. Los elegidos. Ellos están a salvo
de la temporalidad
mientras tanto
existen mediodías que parecen puñales
y piernas como alambres que sostienen efigies de barro.

 Hugo Rivella

jueves, 12 de diciembre de 2013

Octavio Paz, dos cuerpos

  Dos cuerpos frente a frente

son a veces dos olas

y la noche es océano.




Dos cuerpos frente a frente

son a veces dos piedras

y la noche desierto.




Dos cuerpos frente a frente

son a veces raíces

en la noche enlazadas.




Dos cuerpos frente a frente

son a veces navajas

y la noche relámpago.

 

Octavio Paz 

martes, 10 de diciembre de 2013

Juan Gelman

Escribo en el olvido
en cada fuego de la noche
cada rostro de ti.
Hay una piedra entonces
donde te acuesto mía,
ninguno la conoce,
he fundado pueblos en tu dulzura,
he sufrido esas cosas,
eres fuera de mí,
me perteneces extranjera.



Juan Gelman

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Fernando pessoa

Me meto adentro, y cierro la ventana.

Traen el candelabro y dan las buenas noches.
Y mi voz contenta da las buenas noches.
Ojalá mi vida sea siempre esto:
el día lleno de sol, o suave de lluvia,
o tempestuoso como si se acabara el Mundo.

La tarde suave y las cuadrillas que pasan.
Miradas con interés desde la ventana,
la última ojeada amiga al sosiego de los árboles.
Y después, cerrada la ventana, el candelabro encendido,
sin leer nada, ni pensar en nada, ni dormir,
sentir la vida correr en mí como un río por su lecho.
Y allá fuera un gran silencio como un dios que duerme.
Fernando Pessoa 

lunes, 25 de noviembre de 2013

Jesus Lizano, mamìferos

Yo veo mamíferos.
Mamíferos con nombres extrañísimos.
Han olvidado que son mamíferos
y se creen obispos, fontaneros,
lecheros, diputados. ¿Diputados?
Yo veo mamíferos.
Policías, médicos, conserjes,
profesores, sastres, cantautores.
¿Cantautores?
Yo veo mamíferos…
Alcaldes, camareros, oficinistas, aparejadores
¡Aparejadores!
¡Cómo puede creerse aparejador un mamífero!
Miembros, sí, miembros, se creen miembros
del comité central, del colegio oficial de médicos…
académicos, reyes, coroneles.
Yo veo mamíferos.
Actrices, putas, asistentas, secretarias,
directoras, lesbianas, puericultoras…
La verdad, yo veo mamíferos.
Nadie ve mamíferos,
nadie, al parecer, recuerda que es mamífero.
¿Seré yo el último mamífero?
Demócratas, comunistas, ajedrecistas,
periodistas, soldados, campesinos.
Yo veo mamíferos.
Marqueses, ejecutivos, socios,
italianos, ingleses, catalanes.
¿Catalanes?
Yo veo mamíferos.
Cristianos, musulmanes, coptos,
inspectores, técnicos, benedictinos,
empresarios, cajeros, cosmonautas…
Yo veo mamíferos.
Jesus Lisano

sábado, 16 de noviembre de 2013

E Cumming, en alguna parte que nunca he viajado

En alguna parte que nunca he viajado, alegremente más allá de cualquier experiencia, tus ojos tienen tu silencio :En tu gesto más frágil están las cosas que me incluyen,o que no puedo tocar porque están demasiado cercanas.
Tu más leve mirada me incluirá fácilmente,sin embargo me he cerrado a mí mismo como dedos.


Tu siempre me abres pétalo por pétalo como la Primavera abre(tocando hábilmente, misteriosamente.) Su primer rosa.
O si tu deseo fuera cerrarme, mi vida se cerrará hermosamente,
repentinamente,como cuando el corazón de una flor imagina la nieve cuidadosamente por todas partes al descender;nada de lo que somos para percibir en este mundo iguala la energía de tu intensa fragilidad:cuya textura me obliga con el color de sus campos,derritiendo a la muerte, por siempre con cada respiro.(No sé que hay en ti que se cierra y abre; solo algo en mí entiende que la voz de tus ojos es más profunda que todas las rosas) nadie, incluso la lluvia, tiene las manos tan pequeñas.


 E Cumming

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Reynaldo Sietecase, mi madre muriò en la guerra

Mi madre murió en la guerra
Escuché la historia de sus proezas bélicas
tantas veces
que el olor a pólvora
los tremendos estallidos de las bombas
que acompañan puntuales el recuerdo
ya no laceran mi alma

Era niño
¿Era niño?
Ella me apretaba contra su pecho
y yo me estremecía
como un gorrión recién caído de su nido
Identifiqué la interrupción
de su aluvión de abrazos
con el peor de los castigos
Una venganza de Dios
por mi escaso entusiasmo en la misa del domingo
las rapiñas en los comercios del barrio
las reiteradas masturbaciones
los picados a la hora de la siesta
mis otros vicios

Después me enamoré con pasión
con desmesura
pero nunca logré abrazos como aquellos
Mi madre me atenazaba
para que durmiera con los angelitos
arrorró mi niño arrorró mi amor
para que no cayera
Atrapado en su cuerpo fui invencible
sana sana colita de rana

Si los bombardeos sorpresivos
Las matanzas de civiles
La hecatombe nuclear
Hubiesen sido un cuento
Una horrible pesadilla de infancia
Ella todavía estaría aquí
Con su camisón floreado
Su gorra de soldado
Su mirada serena
Sus manos hábiles
Preparando la pasta para todos

Claro que la historia recuerda
con menor grado de detalle
a quien sale a barrer el patio
te ayuda con la tarea de la escuela
limpia la jaula de los pájaros
y tiene oficio de abrazos
que a quien comanda un ataque
gritando Patria o Muerte.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Bertolt Brecht, ( y me inclino ante el viento )


1. Lo sé, amada: ahora se me cae el pelo por mi vida salvaje,
y me tumbo en las piedras. Me veis beber el aguardiente más
barato, y camino desnudo al viento.

2. Pero hubo un tiempo, amada, en que fui puro.

3. Tuve una mujer que era más fuerte que yo, como la hierba es más fuerte que el toro: se vuelve a erguir.

4. Ella vio que yo era malo, y me amó.

5. No preguntó a dónde conducía el camino, que era su camino,
y quizás iba hacia abajo. Cuando me dio su cuerpo, dijo:
esto es todo. Y fue mi cuerpo.

6. Ahora ya no está en ningún lado, desapareció como una
nube cuando ha llovido, la abandoné y cayó, pues ése era su camino.

7. Pero de noche, a veces, cuando me veis beber, veo su cara,
pálida en el viento, fuerte y vuelta hacia mí, y me inclino ante
el viento.
 Bertolt Brecht
Canción de una amada
 

lunes, 1 de abril de 2013

Ruben D'Alba


Hoy no quiero
lavarme las manos que te guardan.
Hoy no quiero recordarte
en esta lluvia
que suena en mi memoria.
Hoy quiero oler todo tu cuerpo
enfrascado
en la yema de mis dedos.
Ruben D' Alba

domingo, 31 de marzo de 2013

P Leminski, aviso a los nàufragos

Esta página, por ejemplo
no nació para ser leída.
Nació para ser pálida,
un mero plagio de la Ilíada,
alguna cosa que cala,
hoja que vuelve a la rama,
mucho después de caída.

Nació para ser playa,
quién sabe Andrómeda, Antártida,
Himalaya, sílaba sentida,
nació para ser última
la que no nació todavía.

Palabras traídas de lejos
por las aguas del Nilo,
un día, esta página, papiro,
va tener que ser traducida,
para el símbolo, para el sánscrito,
para todos los dialectos de la India,
va tener que decir buen día
a lo que sólo se dice al pie del olvido,
va tener que ser la piedra brusca
donde alguien dejó caer el vidrio.

¿No es así que es la vida?
 
 P Leminski

sábado, 9 de marzo de 2013

Gioconda Bellì, mi amor es asi ....

Mi amor es así,
como este aguacero,
rebotando contra el pavimento,
pintando de verde el campo,
tapa-cielos,
tenaz,
mójalo todo,
Se me riega por dentro
y lo siento latir en la yema de los dedos
cuando quiero tocarte
y no te tengo cerca.
Como este aguacero, amor,
me vuelvo un montón de agua entre tus brazos
ando desbocada por tu cauce
me hago arroyuelo en el pelo de tu pecho.
Así como esta lluvia,
me desbordo en palabras
para contarte todos mis quehaceres,
para meterte en todos los rincones de mi día,
en todos los aleros de mis horas.
Salto desde tus brazos,
como la lluvia que se derrama de los techos
y me duele la carne de querer prolongarte
de querer florecer la semilla en mi vientre
y darte un hijo hermoso y vital
como este invierno.

jueves, 7 de marzo de 2013

Susana Thenon, canto nupcial

me he casado
me he casado conmigo
me he dado el sí
un sí que tardó años en llegar
años de sufrimientos indecibles
de llorar con la lluvia
de encerrarme en la pieza
porque yo -el gran amor de mi existencia-
no me llamaba
no me escribía
no me visitaba
y a veces
cuando juntaba yo el coraje de llamarme
para decirme: hola ¿estoy bien?
yo me hacía negar

llegué incluso a inscribirme en una lista de clavos
a los que no quería conectarme
porque daban la lata
porque me perseguían
porque me acorralaban
porque me reventaban

al final ni disimulaba yo
cuando yo me requería

me daba a entender
finamente
que me tenía podrida

y una vez dejé de llamarme
y dejé de llamarme
y pasó tanto tiempo que me extrañé
entonces dije
¿cuánto hace que no me llamo?
añares
debe de hacer añares
y me llamé y atendí yo y no podía creerlo
porque aunque parezca mentira
no había cicatrizado
solo me había ido en sangre
entonces me dije: hola ¿soy yo?
soy yo, my dije, y añadí:
hace muchísimo que no sabemos nada
yo de mí ni mí de yo
¿quiero venir a casa?

sí, dije yo

y volvimos a encontrarnos
con paz

yo me sentía bien junto conmigo
igual que yo
que me sentía bien junto conmigo
y así
de un día para el otro
me casé y me casé
y estoy junto
y ni la muerte puede separarme

miércoles, 27 de febrero de 2013

Diana Bellessi, he construido un jardìn

He construido un jardín como quien hace
los gestos correctos en el lugar errado.
Errado, no de error, sino de lugar otro,
como hablar con el reflejo del espejo
y no con quien se mira en él.
He construido un jardín para dialogar
allí, codo a codo en la belleza, con la siempre
muda pero activa muerte trabajando el corazón.
Deja el equipaje repetía, ahora que tu cuerpo
atisba las dos orillas, no hay nada, más
que los gestos precisos
dejarse ir para cuidarlo
y ser, el jardín.
Atesora lo que pierdes, decía, esta muerte
hablando en perfecto y distanciado castellano.
Lo que pierdes, mientras tienes, es la sola compañía
que te allega, a la orilla lejana de la muerte.

Ahora la lengua puede desatarse para hablar.
Ella que nunca pudo el escalpelo del horror
provista de herramientas para hacer, maravilloso
de ominoso. Sólo digerible al ojo el terror
si la belleza lo sostiene. Mira el agujero
ciego: los gestos precisos y amorosos sin reflejo
en el espejo frente al cual, la operatoria carece
de sentido.

Tener un jardín, es dejarse tener por él y su
eterno movimiento de partida. Flores, semillas y
plantas mueren para siempre o se renuevan. Hay
poda y hay momentos, en el ocaso dulce de una
tarde de verano, para verlo excediéndose de sí,
mientras la sombra de su caída anuncia
en el macizo fulgor de marzo, o en el dormir
sin sueño del sujeto cuando muere, mientras
la especie que lo contiene no cesa de forjarse.
El jardín exige, a su jardinera verlo morir.
Demanda su mano que recorte y modifique
la tierra desnuda, dada vuelta en los canteros
bajo la noche helada. El jardín mata
y pide ser muerto para ser jardín. Pero hacer
gestos correctos en el lugar errado,
disuelve la ecuación, descubre páramo.
Amor reclamado en diferencia como
cielo azul oscuro contra la pena. Gota
regia de la tormenta en cuyo abrazo llegas
a la orilla más lejana. I wish you
were here amor, pero sos, jardinera y no
jardín. Desenterraste mi corazón de tu cantero.

sábado, 23 de febrero de 2013

Jorge Curinao, mesa de luz

Salto del cuadro. Enciendo un cigarrillo
Despliego mi pobreza sobre este caos . Nada me es ajeno
Recuerdo los siglos de mi infancia :rezaba en voz alta
Recojo cada una de mis sombras


Soy negro y triste

Me atormentan los espejos. No encuentro formas
Me hieren los libros . No encuentro las palabras
Me duele la vida. No encuentro caminos 
Y muero 
             de muerte natural 

Jorge Curinao

martes, 19 de febrero de 2013

Jaime Jaramillo Escobar, el deseo

Hoy tengo deseo de encontrarte en la calle,
y que nos sentemos en un café a hablar largamente
de las cosas pequeñas de la vida,
a recordar de cuando tú fuiste soldado,
o de cuando yo era joven y salíamos a recorrer juntos
la ciudad, y en las afueras, sobre la hierba nos echábamos
a mirar cómo el atardecer nos iba rodeando.
Entonces escuchábamos nuestra sangre cautelosamente
y nos estábamos callados.
Luego emprendíamos el regreso y tú te despedías
siempre en la misma esquina
hasta el día siguiente,
con esa despreocupación que uno quisiera tener toda la vida,
pero que sólo se da en la juventud,
cuando se duerme tranquilo en cualquier parte
sin un pan entre el bolsillo,
y se tienen creencias y confianzas
así en el mundo como en uno mismo.
Y quiero además aún hablarte,
pues tú tienes dieciocho años y podríamos divertirnos
esta noche con cerveza y música,
y después yo seguir viviendo como si nada...
o asistir a la oficina y trabajar diez o doce horas,
mientras la Muerte me espera en el guardarropa
para ponerme mi abrigo negro
a la salida.
yo buscando la puerta de emergencia,
la escalera de incendios que conduce al infierno,
todas las salidas custodiadas por desconocidos.
Pero hoy no podré encontrarte porque tú vives en otra ciudad.
Mientras la tarde transcurre
evocaré el muro en cuyo saliente nos sentábamos
a decir las últimas palabras cada noche,
o cuando fuimos a un espectáculo de lucha libre
y al salir comprendí que te amaba,
y en fin, tantas otras cosas que suceden...

Leon Felipe, quiero... sueño


No me contéis más cuentos,
que vengo de muy lejos
y sé todos los cuentos.
No me contéis más cuentos.
Contad
y recontadme este sueño.
Romped,
rompedme los espejos.
Deshacedme los estanques,
los lazos,
los anillos,
los cercos,
las redes,
las trampas
y todos los caminos paralelos.
Que no quiero,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero que me arrullen con cuentos,
Que no quiero,
Que no quiero,
Que no quiero,
Que no quiero que me sellen la boca y los ojos con cuentos,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero que me entierren con cuentos,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero verme clavado en el tiempo,
que no quiero verme en el agua,
que no quiero verme en la tierra tampoco,
que no quiero, a su ovillo, como un hilo de barba sujeto.
Quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento...
quiero... ¡quiero!... sueño... ¡sueño!
Soy gusano que sueña... y sueño
verme un día volando en el viento.
Leon Felipe
Foto Michael Kenna