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martes, 15 de noviembre de 2011

Daniel Fragosom,; Carta de Lou Forlayo a Hans Magnus Enzesberguer

Lou Forlayo le ha escrito a Hans Magnus Enzesberguer
diciendo que en la Universidad de Ítaca
un alumno suyo construyó un autómata que en lugar de literatura
paría logaritmos. Y el aparato tocaba el timbre
cada vez que encontraba una raíz imaginaria.
En mil ochocientos treinta y cuatro, el año de Hessischer Landbote,
Charles Babbage, neurópata rematado, Fellow de la Royal Society,
fundador del análisis operacional, ideó la ficha perforada.
Dividió en siete operaciones la fabricación de un alfiler:
tirar, enderezar, afilar, tornear, rematar, estañar y envasar,
y calculó el gasto salarial en una millonésima exacta de penique.
Lour Forlayo también le ha dicho que leer es de feos
que ya no está cool ir de modernito, con gafas de pasta,
que su alumno le ha enseñado que los pantalones pitillo
tienen fecha de caducidad
y que incluso ahora, mientras le escribe esta carta,
tal vez le envíe un email donde le explique los elixires de la ciencia
en los últimos días de su vida
cuando restituya el alfabeto de los ángeles.
Daniel Fragosom

domingo, 13 de noviembre de 2011

Bertolucci y Hendrix

Charles Bukowski, nirvana

sin muchas oportunidades
sin propósito
alguno,
era un hombre joven
montado en un autobús
a través de Carolina del Norte
camino a
alguna parte
y empezó a nevar
y el autobús se paró
junto a un bar pequeño
en las colinas
y los pasajeros
entraron.

se sentó en la barra

con los demás,
pidió y le sirvieron.
la comida era
especialmente
buena
y el
café.

la camarera no

era como las mujeres
que había
conocido.
no era afectada,
irradiaba
naturalidad.
el cocinero decía
disparates.
el friegaplatos,
al fondo,
se reía, con una risa
bondadosa
clara
agradable.

el joven observaba

la nieve a través de las
ventanas.

quería quedarse

en aquel bar
para siempre.

le invadió

la curiosa sensación
de que todo
era
hermoso
allí,
de que todo
sería siempre
hermoso
allí.

entonces el conductor

dijo a los pasajeros
que era hora
de irse.

el joven

pensó, seguiré sentado
aquí, me quedaré
aquí.

pero después

se levantó y siguió
a los demás al
autobús.

buscó su asiento

y miró hacia el bar
a través de la ventanilla
del autobús.
entonces el autobús
arrancó, cogió una curva,
cuesta abajo, dejó atrás
las colinas.

el joven

miraba hacia
adelante.
los otros
pasajeros
hablaban
de otras cosas,
o
leían
o
intentaban
dormir.

no habían

percibido
la
magia.

el joven

inclinó la cabeza hacia
un lado,
cerró los
ojos, 
simuló que
dormía.
no había nada más
que hacer...
solamente escuchar el
ruido del
motor,
el ruido de las
ruedas
en la
nieve.

Caetano Veloso, canto del pueblo de un lugar

Todo el dia el sol se levanta y la gente canta 
al sol de todo el dia 
fin de la tarde y la tierra corea
y la gente llora
porque es el fin de la tarde
cuando a  la noche, la luna danza
y la gente baila
venerando la noche
madrugada, cielo de estrellas
y la gente duerme
soñando con ellas 
Caetano Veloso 



Roberto Bolaño, Lisa ( apenas un hilo de agua)

Cuando Lisa me dijo que había hecho el amor
con otro, en la vacía cabina telefónica de aquel
almacén de la Tepeyac, creí que el mundo
se acababa para mí. Un tipo alto y flaco y
con el pelo largo y una verga larga que no esperó
más de una cita para penetrarla hasta el fondo.
No es algo serio, dijo ella, pero es
la mejor manera de sacarte de mi vida.
Parménides García Saldaña tenía el pelo largo y hubiera
podido ser el amante de Lisa, pero algunos
años después supe que había muerto en una clínica psiquiátrica,
o que se había suicidado. Lisa ya no quería
acostarse más con perdedores. A veces sueño
con ella y la veo feliz y fría en un México
diseñado por Lovecraft. Escuchamos música
(Canned Heat, uno de los grupos preferidos
de Parménides García Saldaña) y luego hicimos
el amor tres veces. La primera se vino dentro de mí,
la segunda se vino en mi boca y la tercera, apenas un hilo
de agua, un corto hilo de pescar, entre mis pechos. Y todo
en dos horas, dijo Lisa. Las dos peores horas de mi vida,
dije desde el otro lado del teléfono.

Roberto Gomez Bolaño
foto: Christioan Coigny womenstudio 

Leonard Cohen , yo soy tu hombre

domingo, 6 de noviembre de 2011

Jorge Teillier,, carta a Mariana

¿Qué película te gustaría ver?
Qué canción te gustaría oír?
Esta noche no tengo a nadie
A quien hacerle estas preguntas.

Me escribes desde una ciudad que odias
A las nueve y media de la noche.
Cierto, yo estaba bebiendo,
Mientras tú oías Bach y pensabas volar.

No creí que iba a recordarte
Ni creí que te acordarías de mí.
¿Por qué me escribiste esa carta?
Ya no podré ir solo al cine.

Es cierto que haremos el amor
Y lo haremos como me gusta a mí:
Todo un día de persianas cerradas
Hasta que tu cuerpo reemplace al sol.

Acuérdate que mi signo es Cáncer,
Pequeña Acuario, sauce llorón.
Leeremos libros de astrología
Para inventar nuevas supersticiones.

Me escribes que tendremos una casa
Aunque yo he perdido tantas casas.
Aunque tú piensas tanto en volar
Y yo con los amigos tomo demasiado.

Pero tú no vuelves de la ciudad que odias
Y estás con quien sabe qué malas compañías,
Mientras aquí hay tan pocas personas
A quien hacerles estas simples preguntas:

“Qué canción te gustaría oír,
Qué película te gustaría ver?
Y con quién te gustaría que soñáramos
Después de las nueve y media de la noche?”.