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miércoles, 8 de febrero de 2012
Daniel Melero, habitantes
Sale la luna, en el lago
Sera la ultima vez?
Los que amaron en sus bordes
Saben como es
Los que habitan en la noche
Saben como es
primero tibio luego absorve
Saben como es
No quiero verte sin quererte
No puedo dejarte sin amarte
Nuevas luces se confunden
se que pronto volaré
y en mi sopor seré una nube
saben como es
Quisiera amarte sin reproches
pero aún me siento oscuro
querría hablarte de mis planes
pero no tengo ninguno
No quiero verte sin quererte
No puedo dejarte sin amartemartes, 7 de febrero de 2012
Heroicos sobrevivientes, malerido (hay veces me rio de mi mismo)
Escapando de mis sombras pretendo ir remando en contra, De una corriente que me mata. Es un río subterráneo que me ahoga de hace años, Brota de un antro de mi alma. Llevo a este dolor como un estigma, Como el tajo de una herida que nunca cicatriza. Es como un infierno privado donde arden los llamados de mi corazón que estalla. Soy un espíritu errante de esos que llegan y parten, y nunca permanecen. Soy para mi mismo un acertijo, El embrujo de un hechizo tropezando entre la gente. Hay veces que, Me siento malherido Tristezas descienden sobre mi, Mi ángel ha caído Hay veces que me siento malherido, La lucha entre el bien y el mal, De nuevo me ha dividido. Me gusta cantar lo que se siente, Me gusta ser un sobreviviente en un mundo habitado por fantasmas. Me gusta agotar los placeres, Me gusta el vino y las mujeres, Me gusta acostarme con el alba. Aceptaré mi suerte con honor, Cuando quiero no me falta el valor para hacerme cargo de mi mismo. Sólo es que a veces me siento un extraño, Un peregrino caminando entre gente que no se me parece, no! Hay veces que, Me siento malherido, Tristezas descienden sobre mi, Mi ángel ha caído. Hay veces que, Me siento malherido, La lucha entre el bien y el mal, De nuevo me ha dividido. Hay veces que, Me rio de mi mismo. Se que la alegria y el dolor son voces de un mismo grito.
Heroicos sobrevivientes
pintura Eugenio Cutticahttp://www.youtube.com/watch?v=dV5ITd_PN-4 Roberto Bolaño, amanecer
Créeme, estoy en el centro de mi habitación
esperando que llueva. Estoy solo. No me importa
terminar o no mi poema. Espero la lluvia,
tomando café y mirando por la ventana un bello paisaje
de patios interiores, con ropas colgadas y quietas,
silenciosas ropas de mármol en la ciudad, donde no existe
el viento y a lo lejos sólo se escucha el zumbido
de una televisión en colores, observada por una familia
que también, a esta hora, toma café reunida alrededor
de una mesa: créeme: las mesas de plástico amarillo
se desdoblan hasta la línea del horizonte y más allá:
hacia los suburbios donde construyen edificios
de departamentos, y un muchacho de 16 sentado sobre
ladrillos rojos contempla el movimiento de las máquinas.
El cielo en la hora del muchacho es un enorme
tornillo hueco con el que la brisa juega. Y el muchacho
juega con ideas. Con ideas y con escenas detenidas.
La inmovilidad es una neblina transparente y dura
que sale de sus ojos.
Créeme: no es el amor el que va a venir,
sino la belleza con su estola de albas muertas.
esperando que llueva. Estoy solo. No me importa
terminar o no mi poema. Espero la lluvia,
tomando café y mirando por la ventana un bello paisaje
de patios interiores, con ropas colgadas y quietas,
silenciosas ropas de mármol en la ciudad, donde no existe
el viento y a lo lejos sólo se escucha el zumbido
de una televisión en colores, observada por una familia
que también, a esta hora, toma café reunida alrededor
de una mesa: créeme: las mesas de plástico amarillo
se desdoblan hasta la línea del horizonte y más allá:
hacia los suburbios donde construyen edificios
de departamentos, y un muchacho de 16 sentado sobre
ladrillos rojos contempla el movimiento de las máquinas.
El cielo en la hora del muchacho es un enorme
tornillo hueco con el que la brisa juega. Y el muchacho
juega con ideas. Con ideas y con escenas detenidas.
La inmovilidad es una neblina transparente y dura
que sale de sus ojos.
Créeme: no es el amor el que va a venir,
sino la belleza con su estola de albas muertas.
lunes, 6 de febrero de 2012
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