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martes, 19 de noviembre de 2013

Luis Alberto Spinetta, ( las almas repudian todo encierro)

 
 
Todo camino puede andar
Todo puede andar...
Con esta sangre alrededor
no sé que puedo yo mirar
la sangre ríe idiota
como esta canción
¿ante qué?

Ensucien sus manos como siempre
Relojes se pudren en sus mentes ya

y en el mar naufragó
una balsa que nunca zarpó
mar aquí, mar allá

En un momento vas a ver
que ya es la hora de volver
pero trayendo a casa todo aquél
fulgor
¿y para quién?

Las almas repudian todo encierro
las cruces dejaron de llover

sube al taxi, nena
los hombres te miran
te quieren tomar
ojo el ramo, nena
las flores se caen, tienes que parar
Ví las sonrisas muriendo en el
carrousell
Vi tantos monos, nidos, platos de
café
platos de café, ah

Guarda el hilo, nena
guarden bien tus manos
esta libertad
ya no poses, nena
todo eso es en vano
como no dormir

Aunque me fuercen yo nunca voy a decir
que todo tiempo por pasado fue mejor
mañana es mejor
Aquellas sombras del camino azul
¿dónde están?
yo las comparo con cipreses que ví
sólo en sueños
y las muñecas tan sangrantes
están de llorar
y te amo tanto que no puedo
despertarme sin amar
y te amo tanto que no puedo
despertarme sin amar

¡No! nunca la abandones
¡No! puentes amarillos
Mira el pájaro, se muere en su jaula
¡No! nunca la abandones
Puentes amarillos, se muere en su jaula
Mira el pájaro, puentes amarillos
Hoy te amo ya
y ya es mañana
Mañana
Mañana
Mañana

sábado, 9 de marzo de 2013

Luis A Spinetta , los locos

Los locos corren por el pasto sin gritos,
por la pradera venenosa y por la piel entre la luna.
Y los locos giran sin temor al mareo
de la casa al árbol, de la ayuda al horror.

Cuando uno de los locos hable los cuerdos,
retozando en la penumbra oirán el ruido
y verán las verdades.

Los locos que parecen aprisionados
por la muerte selecta del escándalo tienen pechos rugosos
y bordeados de lumbre y los locos lo saben.

Desde su atónito lenguaje, por intersticios de meninges espectaculares,
los locos se precipitan a paralizar el mundo de la muerte
aunque más no sea para sentarse a llorar.

No hay soles en sus días, y en sus noches sobreviven
los colores de un ojo que no los ha deseado.
Por eso, y porque la ventosa de fuego rebalsa de temor
ante la fantasía de los sanos; el obturador de los locos está presto,
como una lanza, a perforarnos de una vez
con una certera puntada entre la vida y el cielo.

sábado, 13 de octubre de 2012

Luis Alberto Spinetta, ( lo que no resisto es la conciencia)



Dime nena ya cómo estás despierta
Dime nena ya cómo estás despierta
Dime nena ya cómo estás despierta
Cuando triste estoy nena me das cola
Cuando triste estoy nena me das cola
¿Y si quiero más? ¿Por qué estás tan sola?

Hay un camino que nace con tu imagen

Al que es muy fácil llegar
Sólo es preciso el brillo de tus ojos
Para encontrar un alma
Lo que no resisto es la conciencia
Es la abuela que regula el mundo
Dime nena ya: ¿Es este otro mundo?
Es este un sueño que pasa por nosotros
Es la vereda de los descalzos
Espera espera
Yo siempre te espero anidado en una mano

Lo que nos ocupa es esta abuela

La conciencia que regula el mundo
Dime nena ya cómo estás despierta
Pero nena igual no elijas llorar

jueves, 9 de febrero de 2012

Ventana al universo: Luis Alberto Spinetta

A veces me vuelvo monotemàtica, a veces sucede..... sepan dsiculpar, pero la mùsica de este hombre es una bella tormenta que me marcò, me partiò,me hizo crecer brotes, me hizo feliz.. Explicar a Spinetta es imposible porque ninguna palabra lo abarca, este artista es , si es,  inconmensurable .Palabras mayores, dirìa un amigo; En sus melodìas , en alguna de sus letras , se veìa que Dios estaba presente, ( afirmo esto , yo que me he vuelto agnòstica)
El flaco es una ventana al universo, a la inmensidad ( complejo, crìptico, intenso, poètico) para los que no lo conozcan, o lo conozcan poco, no sè lo pierdan.

Ignoro quièn era ayer yo mismo
Quièn se atreviò a venir en mì
Pero sè quièn soy ahora.
Y soy un corazòn
una boca
y un espìritu


Luis Alberto Spinetta  de "guitarra negra"

Dale Gracias(Roque Casciero)

Tal vez no sea lo más apropiado en un momento de dolor, de pérdida irreparable, pero entre las lágrimas la primera palabra que brota es “gracias”. Gracias, Flaco, por hacer de la vida en este lugar del mundo algo mejor, más complejo, más intenso, con melodías que obligaban a devanarse los sesos tanto como esas metáforas imposiblemente perfectas. Gracias por haberle dado cuerpo al rock, por haber estirado sus límites estéticos, por haberlo llenado de imágenes increíbles, por haber sostenido con el ansia creadora eso de que “mañana es mejor”. Gracias por tanta luz en momentos de oscuridad, por esa desesperación para llegar al diccionario y tratar de entender qué era eso de la “credulidad”, por aquel “no tengo más Dios” que ponía en cuestión años de cultura y religión.
Gracias, Luis Alberto, por tanto nuevo amigo con el que tu nombre circulaba como contraseña de confianza inmediata, porque no había forma de que un tipo pudiera ser un hijo de puta si se emocionaba con “Todas las hojas son del viento”. Gracias por tanta cabeza abierta debido a tus canciones y a que no te guardabas el secreto de Castaneda o de Artaud. Gracias por aquel escalofrío imborrable cuando cantaste “Los libros de la buena memoria” en Badía y compañía junto a Pedro Aznar, un imposible momento en que los rayos catódicos transmitieron la sensación de quedarse oyendo como un ciego frente al mar. Gracias por ciertas siestas pueblerinas en las que tu música era el antídoto contra todos los males de este mundo. Por aquel “Rezo por vos” en la tele, por este más cercano que hizo que me empapara en Vélez.
Darte gracias por cada canción que me conmovió conformaría una lista interminable para un momento en el que los sentimientos dificultan escribir cada palabra. Porque eras de otra galaxia, de esa reservada para tipos como Bob Dylan, John Lennon, Lou Reed, Leonard Cohen o Jimi Hendrix. Quizás alcance con decir gracias por Almendra, por Pescado, por Invisible, por Jade, por los Socios, por Kamikaze, por Artaud, por La la la... Y no, seguro que no alcanza.
Gracias otra vez por la noche de Las Bandas Eternas, por tantas lágrimas, tanta emoción, tanta música, tanta poesía, tanto junto (y porque me quedé con las ganas de más, de muchas canciones más). Por “Ella también” con Rapopport, que esa vez abrió el torrente de las emociones. Por confirmar que Invisible o Pescado Rabioso le hubieran pasado el trapo a cualquier banda argentina en cualquier circunstancia. Y por Almendra, porque ese milagro improbable volvió a cristalizarse y a arrasar con cualquier posibilidad de permanecer incólumes, sin quebrarse y rehacerse en un ser humano más elevado por el solo hecho de escuchar esas cuatro voces en “Muchacha (ojos de papel)”.
Y, finalmente, gracias por haber sido tan cabeza dura como para insistir en el mensaje de Conduciendo a Conciencia hasta en tu última manifestación pública, cuando tuviste que salir a hablar sobre tu enfermedad porque algún buitre disfrazado de periodista olfateó carroña donde no la había. Gracias por esa actitud sabia, de ser de luz preocupado por la vida de todos.
Gracias, Flaco. Agnóstico y todo, rezo por vos.
este artìculo fue publicado en el dìario Pàgina 12 del dia 9 de febrero de 2012

miércoles, 8 de febrero de 2012

Almendra, tema de Pototo ( tu te das cuenta que èl ya nunca ha de morir)







Para saber como es la soledad
tendrás que ver que a tu lado no está
quien nunca a ti te dejaba pensar
en donde estaba el bien,
en donde la maldad.
La soledad es un amigo que no está
es su palabra que no ves llegar igual.
Si es que sus sueños son luces en torno a ti
tu te das cuenta que él ya nunca ha de morir,
nunca ha de morir.
Al observar como muere la flor
tu verás que también muere la paz
es que esa paz revivirá en su voz
la flor te la dará para plantarla igual.
La soledad es un amigo que no está
es su palabra que no ves llegar igual.
Si es que sus sueños son luces en torno a ti
tu te das cuenta que él ya nunca ha de morir,
nunca ha de morir.